Este deporte,
ha supuesto un rediseño de la bicicleta estática,
ya que mantiene la espalda recta y así evita molestias lumbares.
Practicándolo durante una hora, se pierden entre quinientas
y novecientas calorías, no solo permite eliminar las grasas
sino que además mejora la circulación, tonifica los
biceps, triceps y abdominales, mejora el sistema cardiovascular,
fortalece la musculatura de las piernas, aumenta la resistencia
física y alivia nuestro estrés.
Estas bicicletas ofrecen la posibilidad de ajustar la resistencia
en función al nivel y necesidades de cada uno.
Este ejercicio, como cualquier otra actividad deportiva, debe estar
acompañado de un regimen alimenticio equilibrado, pues de
lo contrario, pueden aparecer problemas.
La postura adecuada consiste en subirnos a la bicicleta con la
espalda recta. Las rodillas en una misma línea en relación
con los tobillos conservando firmes los pies sobre los pedales de
la bicicleta.
Una vez subidos en la silla comenzamos a pedalear, de esta manera
movemos el cuello de izquierda a derecha y de delante hacia atrás
y en círculo. Continuaremos con movimientos aplicados a los
hombros. Giramos nuestros hombros hacia dentro y hacia afuera. Seguidamente
podemos flexionar y extender los brazos hacia adelante y hacia atrás.
Rotamos el tronco de izquierda a derecha, además de movernos
hacia atrás y delante.
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