Diarrea
La diarrea al igual que el estreñimiento, no es una enfermedad en sí, sino un síntoma de un trastorno cuya gravedad depende de la causa que lo origine.
La diarrea se caracteriza por la evacuación frecuente de heces acuosas, sin formar, lo que provoca una escasa absorción de agua y elementos nutrientes. Puede ir o no acompañada de dolor, debilidad, nauseas, vómitos, espasmos abdominales (retortijones), fiebre o pérdida de apetito. La diarrea puede ser aguda o crónica.
La primera, de aparición repentina, suele durar uno o dos días, lo mismo con tratamiento que sin él. La segunda puede prolongarse durante bastante tiempo, suele ser resultado de muchos factores y a veces es síntoma de un trastorno más importante.
El trastorno puede tener su origen en la dieta, infecciones, medicamentos, enfermedades crónicas, estrés emocional, etc.
Si la diarrea se debe a un trastorno fisiológico que se puede corregir en gran medida y hasta evitarse con una alimentación correcta. Como medidas generales, reponer urgentemente los líquidos y electrolitos eliminados por las heces, mediante caldos, zumos, etc. Poco a poco ir incorporando comidas de fácil ingestión, escasas y frecuentes, hasta volver a la dieta normal.
Debe consultar a su médico, si los síntomas no remiten en un breve plazo de tiempo o hay fiebre alta. Dolor abdominal agudo. Heces sanguinolentas o malestar intenso. En caso de diarrea crónica. En caso de diarrea aguda grave. En diarrea de niños menores de tres años, por el mayor peligro de deshidratación.
En pacientes con historia de enfermedad crónica, como asma, úlcera péptica, enfermedad cardiaca o diabetes.
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